Gracias por la primera sonrisa, por el primer beso, por los nervios, gracias por tus miradas, por tus "buenos días", por despertarme en medio de la noche para que te abrazase, gracias por los enfados tontos que me hicieron tener miedo a perderte, gracias por los sueños, gracias por hacer que creyera en Iris, y sobre todo gracias por hacer que creyera en mí. Gracias por haber conseguido que me sintiera única, gracias por haberme regalado momentos inolvidables, sensaciones indescriptibles. Gracias por hacer que me sintiera segura dándotelo todo, porque todo es lo mínimo que te mereces. De veras, gracias por haberme hecho partícipe de tu vida, y de alguna que otra sonrisa. Pero sobre todo, gracias por haberme enseñado el verdadero significado de la felicidad.
jueves, 30 de mayo de 2013
miércoles, 29 de mayo de 2013
Funambulista.
Camino perdida entre la indecisión, entre la espera y el miedo, como un funambulista a punto de caer sin una red que le aguarde. Cierro los ojos, trato de concentrarme.
"Respira hondo, respira"; me repito una y otra vez.
Pero tengo el corazón alojado en la garganta, las costillas aprisionan mis pulmones y mi diafragma se coagula con mi alma, que teme su fin al mirar al suelo.
Caminábamos entre nubes de soledad, en solsticios de decadencias y marasmos. Nos adentrábamos en recuerdos del dolor, en ruinas de lo eterno. Y allí estaba yo, aguantando encima de esa minúscula cuerda que más que cuerda parecía un hilo. Y al final de esa cuerda estabas tú, y abajo... Abajo sólo había vacío.
Que esta historia continúe sólo depende...
miércoles, 15 de mayo de 2013
Primavera
Yo que vivía en el invierno más duro, yo que respiraba viento helado y seguía las directrices de mi oxidado corazón. Yo que evitaba cualquier señal de calor, cualquier relación (directa o indirecta) con las flechas de Cupido y corría veloz cuando escuchaba el batir de sus alas, tropecé y me di de bruces con mis miedos. Pero no con cualquier miedo, sino con el pánico más absoluto y total, el miedo a enamorarme. Pero ya era tarde, pues al levantar la vista, tu primavera ya estaba mirándome.
miércoles, 17 de abril de 2013
I
Esperas que no sacian
esperanzas encendidas,
luceros apagados de
la maldita luz del día.
Eneros dislocados,
agostos en bemoles.
Abrazos de consuelo,
lluvia, cielo y golpes.
Golpes a la espalda,
maldita luz del día.
Golpes a la cara
salvaguardan mi melancolía.
Deshechos del alma,
orgasmos de la vida.
Delirios en la cama,
recuerdos de su risa.
esperanzas encendidas,
luceros apagados de
la maldita luz del día.
Eneros dislocados,
agostos en bemoles.
Abrazos de consuelo,
lluvia, cielo y golpes.
Golpes a la espalda,
maldita luz del día.
Golpes a la cara
salvaguardan mi melancolía.
Deshechos del alma,
orgasmos de la vida.
Delirios en la cama,
recuerdos de su risa.
miércoles, 3 de abril de 2013
El dragón y la niña de cristal.
Cuenta la leyenda que hace muchos, muchos años,
cuando aún no se distinguía entre el bien y el mal,
nació tras los naranjos una niña de cristal.
Enredada entre la hierba, los titanes que la trajeron a la vida, decidieron recluirla, protegerla.
Al cogerla en brazos, sus ojos miel despertaron
y con el reflejo del sol, todo en fuego transformaron.
Todo estaba en llamas.
Los titanes no entendían nada.
Tras encerrarla en el castillo, su único contacto con el exterior,
Fue un pequeño dragoncillo al que Dino llamó.
Con el paso de los años se fue haciendo mayor,
y ambos fueron creciendo al mismo tiempo sin temor.
El dragón la custodiaba, la cuidaba y la guardaba
de todo tipo de ataque,
que contra ella se reflejara.
El dragón soportó grandes ataques, en uno de ellos malherido quedó,
y en una demostración de amor, sus alas cortó.
"Confiar mi libertad a la niña de cristal."
No penséis que esta historia no tiene paradoja,
pues el dragón de sangre piadosa, prefirió cortar sus alas, a permitir que hicieran daño a su Princesa Roja.
Y aquella princesa aún está en aquel castillo,
y aquel dragón sin alas, de ojos amarillos, la cuida día tras día, sin perder el sentido.
Mas no penséis que invencible es el dragón,
Pues ahora, malherido, se lamenta ante el castillo.
cuando aún no se distinguía entre el bien y el mal,
nació tras los naranjos una niña de cristal.
Enredada entre la hierba, los titanes que la trajeron a la vida, decidieron recluirla, protegerla.
Al cogerla en brazos, sus ojos miel despertaron
y con el reflejo del sol, todo en fuego transformaron.
Todo estaba en llamas.
Los titanes no entendían nada.
Tras encerrarla en el castillo, su único contacto con el exterior,
Fue un pequeño dragoncillo al que Dino llamó.
Con el paso de los años se fue haciendo mayor,
y ambos fueron creciendo al mismo tiempo sin temor.
El dragón la custodiaba, la cuidaba y la guardaba
de todo tipo de ataque,
que contra ella se reflejara.
El dragón soportó grandes ataques, en uno de ellos malherido quedó,
y en una demostración de amor, sus alas cortó.
"Confiar mi libertad a la niña de cristal."
No penséis que esta historia no tiene paradoja,
pues el dragón de sangre piadosa, prefirió cortar sus alas, a permitir que hicieran daño a su Princesa Roja.
Y aquella princesa aún está en aquel castillo,
y aquel dragón sin alas, de ojos amarillos, la cuida día tras día, sin perder el sentido.
Mas no penséis que invencible es el dragón,
Pues ahora, malherido, se lamenta ante el castillo.
lunes, 17 de diciembre de 2012
Crueles heroínas, droga de la desdicha.
Hola, lectores del Blog de Missvenenno, vuelvo a ser yo, @Dahmm para publicar otra de mis entradas a hurtadillas y hacer un poco de publicidad al blog de esta, mi querida amiga. En esta ocasión os traigo un controvertido texto lleno de ira y aderezado con un poco de mi propio desdén, pues hoy reparé en varios aspectos de la mujer actual, sea pues, aquí lo tenéis.
Otra que sueña con dormir abrazada a alguien pero no mueve un dedo por ello.
Llegareis todas altísimo si esperáis que os traten como reinas sin hacer nada para serlo.
Por que, Francamente, ni si quiera se a que aspiráis, ¿a una vida con otra persona? O más bien, ¿a que os suban la moral cuando lo necesitáis, simplemente? ¿A que sean vuestro apoyo sin merecerlo lo más mínimo?
O es que simplemente, ¿es que os gusta salir por ahí a destruir máscaras y derramar la sangre de corazones indefensos?
Simplemente, jugáis con fuego, os divertís usando vuestra propia mascara como arma, hasta que llega la persona que os apuñala.
¿Y después?
Después, simplemente os arrepentís de todo el daño que habéis hecho y tratáis de remediarlo, haciendo mas daño.
Entonces,Aquel desgraciado, o desgraciada, que tiene la bondad de daros redención, cae de nuevo en el error de terminar en vuestras frías manos.
Seres de sangre fría y mente perversa que enseñáis una mano y escondéis la daga a la espalda para apuñalar en un abrazo, irónicas y voraces.
Seres impíos, depredadores que os alimentáis de esos corazones que liquidáis, leed con atención ahora:
En el menos pensado de los momentos, en vuestro pleno apogeo, con un pedazo de esa alma hecha añicos, guillotinarán vuestro podrido corazón, y entonces, al ver la sangre brotar de vuestro pecho, Agria y ardiente, notaréis el dolor de tantos necios como halláis martirizado.
Y será así, pues es menester que así sea, como os darán muerte, y saldareis la deuda con aquellos a quienes legasteis dolor y sufrimiento. Y es cierto, que por irónico que parezca, aún siendo insaciables carniceras, sois seres cobardes y temerosas, pero no de hacer daño. Si no que, a lo que teméis,es al momento que antes he citado, a esa persona que libre con vosotras batalla y victorioso apuñale vuestra alma, pues sois tan vulnerables como aquellos a quienes maltratáis, y sois conscientes de ello. Es por eso que dañáis, para no ser dañadas.
Simplemente, finalizo con lo siguiente:
No hagáis perder la cordura a aquel con fuertes ideales y convicciones. Pues preso de su propia demencia podría hacer de vuestro dantesco juego el peor de vuestros infiernos y la más aterradora de las pesadillas.
- 45K Y0UR53LF [?]
lunes, 3 de diciembre de 2012
No quiero.
No quiero ser una fotografía rodeada de un marco de metal que evitas mirar cuando pasas por su lado. No quiero ser una foto de carnet olvidada en un cajón cualquiera. No quiero ser un mal recuerdo. No quiero que me recuerdes, quiero que me vivas. Quiero ser tu sonrisa, quiero ser una carta de amar en el cajón de tu mesilla, quiero ser el escalofrío que te recorre la espalda, quiero ser ése beso que te erice el alma.
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