domingo, 1 de mayo de 2016

Mis amigas están hartas.

Mis amigas están hartas, hartas de los no pareces lesbiana, como si tuviéramos que llevar un cartel de neón a la altura de la frente o un uniforme oficial para amar a otras mujeres como a nosotras mismas.
Hartas del armario, de las explicaciones, de las etiquetas; de los “mi hija tiene una amiguita” aun sabiendo lo que hacen bajo las sábanas, sobre la lavadora o en el suelo que retumba de amor.
Queremos comernos la boca sin que nadie nos mire como si estuviéramos asesinando ruiseñores sobre flores blancas, tan muertas como el corazón del homófobo que te grita bollera como si fuera un insulto.
Estamos hartas de los eres lesbiana porque no has probado una buena polla, de eso es una etapa, de amigas que han dejado de mirarnos a la cara, de los venga, daos un beso, que me pone cachondo.
Hartas de vosotros, de los que siguen promoviendo el odio, poniendo en duda todas y cada una de nuestras decisiones por ser lesbianas, por ser mujeres con voz que no se esconden porque, si de algo estamos hartas es de llevar siendo invisibles demasiado tiempo.




lunes, 21 de marzo de 2016

Luz.

Despojado de color,
así; en un gesto nocturno,
el día se torna triste
sin tu luz.

Ausencia del graznido de pájaros
que es tu risa,
los árboles han cedido sus hojas,
para vestirse de gala en el próximo encuentro
con la vida,
tú.






viernes, 16 de octubre de 2015

Las cosas que me dan miedo no tienen nombre.

Me da miedo el lunes de clases, ducha y serie.
Me da miedo el martes de clase, ducha y serie.
Me da miedo el miércoles de clase, ducha, chino y serie.
Me da miedo el jueves de clases, hamburguesas, ducha y serie.
Me da miedo el viernes que arrastra una rutina que me encanta
y temo que te aleje.

Me temo a mí
porque me pesan más las pesadillas
que la realidad.
Le temo al fin,
y le temo a la vida si te vas.

domingo, 30 de agosto de 2015

Me dueles.

Me duele la ausencia y el reloj;
el tic-tac y el miedo a la derrota
de unos sueños
arrojados por la borda.

Me duele el detonador,
que les condena
a un futuro
sin historia.

Me duele el calendario tachado,
a deshora,
de una espera
cocida a fuego lento,
de unas ganas clamando la victoria.

Me duele la apatía y el silencio
como soga.
Me duele la inclemencia,
la desidia tormentosa.

Me duele el exilio
de almas
entre muros de metal;
me duele Siria,
me duelen sus vidas...


Me dueles, libertad.

miércoles, 19 de agosto de 2015

No me da la gana.

No me da la gana callarme
cuando os puede la agonía del vacío
que tratáis de llenar intentando reducir
a escombros
los cimientos de alguien;
no me da la gana aguantar
la egolatría de unas mentes
destinadas al desastre.

No me da la gana recalcar mis posiciones
como en pleno campo de batalla;
no me da la gana tener que soportar
los cuentos de bufones
con historias insanas.

No soporto a los que
juegan a ser sastres
de otras vidas
sin haberse tejido antes;
no aguanto la exaltación
de un dolor que no existe
de la toxicidad que te
define,
del eufemismo que te invade.

No me da la gana participar en tu juego
de ser la víctima de tu propio miedo;
no me da la gana callarme la osadía de recordarte que tu vida es un desastre y
hasta el vacío sin ti
se siente lleno.

miércoles, 12 de agosto de 2015

Desde que no estás.

Desde que no estás
le tengo miedo al silencio,
al tumulto de los gritos en mi cabeza
preguntándose por qué tu brazo
no rodea mi cintura cada noche.
Le tengo miedo
a la distancia que separa tu piel de la mía,
a los suspiros
que no siento.

Tengo la ansiedad alojada en la garganta,
añorando el recuerdo de tus manos hechas ley para mi piel,
y estoy borracha.

Echarte de menos
se me antoja a redundancia y la idiotez nunca fue cosa de sabios
pero la poesía está llena de arrogancia,
y yo prefiero ser mantra
a un boca a boca de diablos.

No quiero que seas mi musa
porque quiero que te autodefinas,
porque prefiero tu libertad a la mía.

Invoco a la hipocresía
sonriendo cuando no estás,
en un vano intento de demostrarle al mundo
que todo va bien aquí dentro.
Y entonces tiemblo y cuento
los días para correr de mis restos
a tus besos.

Le temo a lo incierto
de los días sin besarte,
a ceñirme a la insistencia de los te echo de menos,
de los quiero mi vida contigo
de los muero por abrazarte.

Me duele el silencio, amor
pero qué poco queda
para dejar de imaginarte.

sábado, 18 de julio de 2015

Balada triste de tu ausencia.

Hoy he dejado las ventanas abiertas de par en par
y no ha entrado tu olor.

Todo está más ordenado que de costumbre y paradójicamente
no lo soporto.

Mi almohada
echa de menos
que la secuestres
en mitad de la noche,
aferrándote a ella como un náufrago
se aferra a su última esperanza.

Tengo cientos de cartas olvidadas en cajones
esperando a ser enviadas,
que no lanzo a volar
por miedo a que descarrilen
a tu encuentro.

-Tú siempre fuiste el mejor mensaje que nadie podría recibir: Tuve suerte de tropezar con tus atardeceres-.

Odio las vías erráticas del tren,
los fúnebres abrazos
de despedida que otorgamos
por no poder
guardar las lágrimas
insolentes y fugitivas.

No soportamos el ruido
 de
la ausencia
ni el silencio de las mañanas
ni la luz
ni la oscuridad
ni la nada.

Todo cambia si pierdo el tiempo, abrazada a ti.

-No hay tiempo mejor aprovechado
que soñar despierta anclada al laberinto de tus piernas.-

Ya lo dijo un viejo lobo de mar:
No exilies mensajes
en una botella
si te has enamorado del mar.